martes, 16 de junio de 2009

Créase o no: Gran Cuñado influirá en el voto del 15% de los porteños

De Narváez resulta el más favorecido. Cristina y Cobos los más perjudicados.

Créase o no: en la Capital, cuyo electorado se considera -con toda razón o sólo con parte de ella- el más sofisticado y exigente del país, el 15% admite que su decisión electoral, dentro de dos semanas, estará influída por Gran Cuñado. El ciclo de sátira política que conduce Marcelo Tinelli, con imitaciones de los principales dirigentes y candidatos empezando por Cristina y Néstor Kirchner, se emite por Canal 13 y tiene una audiencia promedio de tres millones de televidentes.El 76% de los consultados negó cualquier incidencia de Gran Cuñado sobre su preferencia electoral. Pero que casi uno de cada seis porteños admitan la posible influencia es un dato fuerte, tratándose de una sociedad que gusta verse a sí misma como hiperpolitizada y muy informada. En una lectura simplista, podría suponerse que esa influencia crecería en el Gran Buenos Aires, con una población supuestamente más permeable a ese tipo de mensaje televisivo.El dato porteño concreto, sorprendente o no tanto, surge de la primera encuesta que midió el "efecto Gran Cuñado" sobre los votantes. Con la misma metodología con que se ausculta la intención de voto, fue realizada por la consultora Ibarómetro a comienzos de la última semana, sobre 1.000 casos.Otra comprobación contundente del sondeo: Francisco De Narváez, el candidato liberal-peronista que puede poner en aprietos a Kirchner, resulta el más favorecido por su caracterización en el ciclo de Tinelli. El 26% de los consultados tuvo esa opinión. Muy lejos de él, Kirchner, Cristina y Mauricio Macri, con algo más de 8%, 7% y 6% respectivamente, también fueron vistos como beneficiados por su tratamiento en Gran Cuñado.Mucha controversia pública se desató desde el comienzo alrededor de esta parodia de reality-show, un formato televisivo que en sí mismo es una parodia grosera de la vida real. En cuanto aparecieron sus dobles en "la casa", los políticos trataron de mostrarse satisfechos, distantes, divertidos o simplemente ajenos al impacto que se producía en la opinión pública. Aunque algún ministro llegó a sugerir que debía moderarse el tratamiento dado hacia la caricatura de la Presidenta, una creación notable del actor Martín Bossi. Pero pronto los políticos, y en especial los que son candidatos, comprendieron que no alcanzaba con opinar sobre el fenómeno sino que convenía interactuar con él.En las oficinas de campaña de Unión-Pro cuentan que en una caminata por el Gran Buenos Aires, hace tres semanas, De Narváez estuvo firmando autógrafos durante 45 minutos en la puerta de una escuela primaria. Los chicos se avisaban entre ellos, a los gritos, mientras corrían a la calle: "¡está el de la tele!". Pero el que estaba era De Narváez y no su imitador. Cuentan también que dos días después, en otra visita proselitista al conurbano, una señora mayor se acercó al candidato y le dijo: "yo siempre lo veo, usted es tan simpático... y baila muy bien". El simpático y buen bailarín no era De Narváez sino su doble, Roberto Peña. De Narváez todavía no había visitado el programa: lo hizo poco después, y hasta se animó a unos pasos de baile con su imitador. El jueves, en San Martín, arrancó su módico discurso de campaña diciendo "Alikal, alicate; votame, votate", como su doble televisivo.Para mañana, se anuncia la visita al programa de Daniel Scioli. Sergio Massa fue el primer oficialista en ir al programa de Tinelli. No es que haya necesitado una autorización formal de la Presidenta para hacerlo, pero hubo un estudio de los tiempos y las formas más convenientes para esa presentación.El Jefe de Gabinete le avisó a Cristina el martes pasado que iba a concurrir el jueves. Decidió ir, aunque su imitador no siempre lo dejaba en situación airosa al aparecer como el peinador de la Presidenta. O quizás fue por eso mismo que resolvió la visita. Massa le había hecho a Cristina una promesa de cumplimiento improbable: "no voy a hacer payasadas". De cualquier modo, el Jefe de Gabinete estima que salió bien parado del filoso compromiso y hasta se permitió algunas cabriolas sobre el límite, como preguntarle a Tinelli: "¿qué te pasa Marcelo? ¿estás nervioso?", imitando al imitador de Kirchner en sus momentos de enojo.El Jefe de Gabinete dijo a Clarín que "por lo que veo en la calle, y en Tigre (distrito del que es intendente en uso de licencia) el programa me hace quedar muy bien". Y aseguró que Gran Cuñado es bueno porque "rompe el cartón duro de la política y termina haciendo humor con los defectos que tenemos".Massa asegura haber recibido casi 150 mensajes de texto y decenas de llamadas telefónicas de familiares, amigos, políticos, empresarios y hasta de una conocida escritora, para felicitarlo por su desempeño televisivo.La penetración instantánea de la imagen con un mensaje en apariencia fresco y despolitizado, y el efecto de humanización y cercanía que en algunos casos les ofrece Gran Cuñado -notable por ejemplo con Kirchner- son valores apreciados entre los políticos y en especial por los candidatos. Aunque también están los que se quejan, nunca personalmente, siempre a través de voceros y allegados, por el tratamiento que reciben. La encuesta de Ibarómetro determinó, en este aspecto, que los dirigentes más perjudicados en Gran Cuñado, según el millar de porteños consultados, son Cristina (16%) y el vicepresidente Julio Cobos (14%).En el sondeo se abordó un tema sensible. "¿Usted cree que Marcelo Tinelli beneficia o perjudica a los políticos por arreglos económicos?" se preguntó a la gente. El 44% aseguró que no, el 30,5% dijo que sí, y el 25,5% entró en el brumoso rubro definido como "no sabe/no contesta".Hay un éxito tangible de Tinelli que la encuesta ratifica: dos de cada tres consultados dijeron mirar con regularidad Gran Cuñado. De ese casi 66% del total, 42% tiene buena opinión sobre el ciclo y el otro 23% se pronunció de manera francamente negativa. Pero todos ellos lo miran.

LOS ARGENTINOS Y NUESTROS MISTERIOS...

Dígalo Ud. mismo:
La dimensión humana de las historias extraterrestres


A contramano de una corriente que no titubea en subestimar a los lectores al abordar el tema extraterrestres, el periodista Alejandro Agostinelli encara en “Invasores” la historia de la ufología en la Argentina, con una información muy detallada sobre hechos, protagonistas y testigos de este tipo de experiencias.“Las experiencias son verdaderas para aquellas personas que te lo cuentan, te hablan de una realidad indiscutible desde su lugar de testigo o de protagonista”, dispara Agostinelli en una entrevista con Télam.El autor pasó de la credulidad al escepticismo y descubrió finalmente que “el periodismo permite aventurarse en geografías y personajes increíbles sin necesidad de novelar la falta de información”.“La realidad es una constelación de fragmentos, de deseos, semiverdades, ilusiones, expectativas, emociones; está atravesada por muchas voces y puede ser contada de maneras distintas. Lo fascinante de la experiencia humana es que permite reconstruir historias como las que cuento”, analiza el autor de este libro publicado por Sudamericana, interesado en rescatar la dimensión humana de estos relatos.Mientras presenta los trece casos elegidos, el autor enumera datos sobre la ufología en la Argentina, el rol del espiritismo ligado a la prehistoria de los extraterrestres, las conexiones establecidas con grupos de otros países y la reactualización de muchos relatos rescatados con el paso del tiempo.¿Para que novelar? “Esa es una vieja discusión, hay periodistas que no creen sobre lo que escriben y tienen la tendencia a fantasear sobre estos temas. ‘Se trata de una estupidez —dicen— la gente quiere que le cuenten historias de marcianos y no la vamos a defraudar’. Hay como una subestimación del género que siempre me irritó mucho”, considera Agostinelli.“Cualquier tema puede ser abordado con respeto, y se pueden aplicar las técnicas de investigación habituales en el periodismo —apunta—. Con este libro quise mostrar que se puede hacer algo entretenido, instructivo y revelador sin necesidad de ‘rizar el rizo’, es decir, hacer más fantástica la realidad de lo que es”.LOS COMIENZOS. Según el investigador, “antes de que se viera el primer plato volador había en la cultura popular una serie de ideas y discusiones, también la ciencia ficción es preexistente a los ovnis, al igual que las conjeturas de algunos filósofos. Ya había un bagaje cuando se empezaron a ver cosas en el cielo que no se podían explicar”.En la Argentina, el comienzo de estas historias pasaron “de una manera desapercibida en los medios de comunicación”, como fue la famosa versión del Martín Fierro traducido al varkulets (idioma extraterrestre utilizado por el trotamundos polaco Eustaquio Zagorski 1904-1981).“En esa época yo tenía quince años y había formado un grupo de ufología y él me mandó una carta a la que no le di bola, dije este es un loco. Quién me iba a decir que 30 años después —evoca— me iba a dar cuenta de que había perdido la oportunidad de conocer a alguien increíble y a los personajes que lo circundaban”.Sin ese entramado, subraya, “no estaríamos hablando de él”: “Hubo un sacerdote que le encargó la traducción del Martín Fierro al varkulets, un militar encargado de estudiar el fenómeno de los ovnis y que asombrado, se dedicó a coleccionar distintas versiones del poema gauchesco”.“Ya en la década del 70 hubo una euforia mundial con el tema de los platos voladores y aquí los medios incorporaron este tipo de información —menciona Agostinelli—. En el diario La Razón no había un día en que no apareciera una noticia, lo mismo Crónica o Pipo Mancera en su programa Sábados Circulares”.“Francisco García (que se decía marciano por parte de madre) anunció que iba a aterrizar una flotilla de platos voladores en Chascomús el 20 de agosto de 1973. Y dos jóvenes periodistas de Teleshow (Canal 13) Víctor Sueiro y José de Zer lo invitaron a contar lo que iba a pasar ante miles de telespectadores”, recuerda el periodista y precisa que el propio Sueiro lo interesó en esta historia.Sin embargo, con la muerte de Sueiro en 2007, Agostinelli no pudo tener el tape y tuvo que reconstruir el programa con distintas personas porque no quedó ningún registro.En Chascomús hubo una multitud que aguardó la llegada de los platos voladores pero no acudieron a la cita y el periodista comenta que “varios estuvieron a punto de tirar a la laguna al cabecilla de la convocatoria y a los periodistas presentes, entre ellos Sueiro”.De los casos más conocidos, nombrados por Agostinelli, figuran el matrimonio Vidal y su teletransportación de Argentina a México; los hermanos Duclout, los primeros contactados argentinos; Silvia Pérez Simondi, directora del Museo Ovni de Victoria; y Martha Green (seudónimo de Martha Rodríguez) que en su libro “Ozonis”, revela que tuvo un hijo con Enis, un científico extraterrestre.Tampoco faltan casos más recientes como las vacas mutiladas a fines de 2001 o el extraño suceso protagonizado por Raúl Dorado, un chacarero de Jacinto Aráuz (La Pampa), que denunció que un plato volador le llevó su celular.

Menem quiere ser presidente nuevamente...

Menem se anota como candidato en 2011

El ex presidente también anunció su intención de pelear por la jefatura del PJ. "Pienso que puedo salvar a la Argentina", dijo.
El senador Carlos Menem anunció hoy su intención de volver a presentarse como candidato a presidente en 2011 y de dar pelea por la conducción del partido Justicialista. Durante un acto realizado anoche en el Club Talleres, en Mar del Plata, el ex presidente lanzó: "Mi idea es ser candidato a presidente en 2011 y lo hago porque pienso que puedo salvar a la Argentina". Asimismo, aseguró que "el partido (Justicialista) no existe", por lo cual abogó porque se llame a elecciones internas y sostuvo que "si el ex presidente (Eduardo) Duhalde dice que quiere conducirlo, también habrá otros candidatos y entre ellos estará Carlos Saúl Menem". En otro orden, criticó las llamadas candidaturas testimoniales, sobre todo la del gobernador bonaerense Daniel Scioli. "Las listas testimoniales son una barrabasada, una estafa, un fraude electoral. Me extraña que un gran amigo como Daniel Scioli haya aceptado esto. Yo que Daniel doy un portazo y me dedico a ser candidato a presidente en 2011". Menem ocupó la Presidencia desde 1989 hasta 1999. Se presentó nuevamente como candidato en 2003, pero tras vencer ajustadamente en la primera vuelta rehusó presentarse al ballottage con Néstor Kirchner.