lunes, 15 de junio de 2009

¿Què creen que paso con yabran? el politico Argentino que se suicido...

Pasa el tiempo y muchos argentinos aún creen que está
vivo


Si bien el expediente 7.814 del juzgado de instrucción 2 de Gualeguaychú certifica su muerte, no pocos
argentinos aún creen que Alfredo Yabrán está vivo.
Quienes sostienen esa hipótesis se resisten a aceptar que uno de los hombres más poderosos del país se
haya quitado la vida de un escopetazo sin haber acusado a nadie.
Les cuesta creer, sobre todo, que sus vínculos e influencias no le hayan permitido eludir el final.
El propio Yabrán se había encargado de construir en la opinión pública la imagen de un hombre enigmático,
que se manejaba por fuera de la luz pública. "El poder es tener impunidad", dicen que decía.
Ni siquiera los resultados del examen genético hicieron menguar las dudas, especulaciones y sospechas de
un posible suicidio inventado. Incluso los padres de José Luis Cabezas --Norma y José-- dejaron entrever sus
dudas sobre la veracidad de la muerte del empresario postal.
El escepticismo pone de relieve que la sociedad considera que un Estado constitucional también es capaz de
echar mano a la mentira, al ocultamiento y al engaño para evitar que determinados personajes poderosos sean
juzgados.
Las encuestas divulgadas en 1998 concordaban en afirmar que más del 50% de la población creía que estaba
vivo y apenas el 10% convencido de su suicidio, tal como demostraron contundentes pruebas de investigaciones
judiciales y periodísticas.
Los más destacados criminalistas coincidían en descartar la posibilidad de que se haya fraguado la muerte.
Los expertos argumentaron que era imposible la operación por la compleja red de cómplices necesarios para tan
macabro montaje.
Además de requerir un "muerto" de contextura similar a Yabrán, hubiera sido necesario falsificar dos análisis
de huellas digitales:
* Uno en Entre Ríos, donde nació el empresario.
* Otro en la Policía Federal, donde queda la muestra tras tramitar la cédula de identidad.
También hubiera sido necesaria la complicidad de los tres médicos forenses encargados de la autopsia en la
morgue entrerriana, de los peritos calígrafos que analizaron las cuatro cartas que dejó el empresario y de los
científicos que participaron del estudio de ADN.
También habría que sumar la complicidad de las personas que estuvieron en el lugar del hecho: la jueza
Graciela Pross Laporte, el comisario Miguel Cosso, los cinco acompañantes que entraron a la habitación
después del escopetazo mortal, los dos testigos que ingresaron con la policía, los familiares que reconocieron el
cuerpo y los dos periodistas que vieron el cadáver.
Cada una de estas maniobras hubieran podido concretarse; pero no todas en su conjunto. Además, otras
treinta personas vieron el cuerpo, lo que desestima la chance de contar con tantos cómplices que mantengan un
mismo secreto durante tanto tiempo.
En ese entonces, la hipótesis del suicidio fraguado cobraba fuerza en el propio corazón de Entre Ríos, en
donde se comenzó a hablar de la extraña desaparición de un vagabundo físicamente parecido a él.
En esa línea, también se sindicaba que unos días antes de su muerte, Yabrán había regalado a un fiel amigo,
Carlos "Coco" Mouriño, la novela El socio , de John Grisham, basada en la historia de un hombre que roba
noventa millones de dólares y finge su propia muerte para escapar de la justicia.
Justamente, en agosto de 1998 un periodista argentino echó a andar el rumor que Yabrán estaba escondido
en un puerto de Siria. Y muchos también son los que fantasean con que mantiene una vida apacible en alguna
playa perdida.
A diez años de su muerte, lo cierto es que de Yabrán sólo queda "vivo" su fantasma. (NA)

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